La ciberseguridad es hoy tan importante como la seguridad física en las calles. Una mala práctica muy común, pero peligrosa, es el uso de contraseñas débiles, que representan la primera puerta de entrada para los ciberdelincuentes.
De acuerdo con un estudio de Troy Hunt, en el que se analizaron más de 100 millones de contraseñas filtradas, millones de personas siguen usando claves demasiado obvias.
Las contraseñas más hackeadas en el mundo
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123456 → utilizada por más de 6 millones de personas.
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123456789 → usada por cerca de 2 millones de personas.
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111111.
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password.
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qwerty.
Estas claves son las primeras que los atacantes prueban en ataques automatizados de fuerza bruta. Usar alguna de ellas equivale prácticamente a dejar su cuenta bancaria sin seguro.
¿Por qué son tan peligrosas?
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Previsibles: forman parte de diccionarios públicos de contraseñas filtradas.
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Rápidamente descifrables: pueden ser adivinadas en segundos con herramientas de ataque.
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Usadas en múltiples cuentas: muchos usuarios repiten la misma clave en correos, redes sociales y banca en línea, aumentando el riesgo.
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